Emile Brehier, La filosofía de Plotino / El alma es un don de la bondad del Demiurgo, destinada a introducir la inteligencia en el universo... . Por eso el Alma del universo fue enviada por Dios al universo, así como el alma de cada uno de nosotros, para que el universo fuera perfecto ...


Para Plotino la realidad verdadera es una vida espiritual única que parte de lo Uno para terminar en el mundo sensible. Es la vida espiritual hipostasiada. De ahí su planteamiento del problema filosófico: explicar una forma de la realidad es determinar el punto exacto en que se inserta en la corriente espiritual; es reintegrarla en dicha corriente, determinar cuánto dista del centro y cuál es la serie de intermediarios que a él la enlazan. 
Si cada una de las formas estuviera comprendida en la corriente de la realidad sólo de una manera estática, como las partes de una misma línea, la continuidad de la corriente existiría para un observador exterior, pero no para cada uno de los fragmentos que la componen. Para que participen efectivamente en la vida espiritual, es preciso que cada forma de la realidad se dilate, por así decir, o, en términos plotinianos, "se asimile" a la realidad superior. La continuidad sería apenas una palabra si no se realizara en el interior mismo de cada forma sucesiva.
De esto se deduce el doble aspecto de cada una de las hipóstasis de Plotino y, en particular, del Alma. 
Efectivamente, por un lado el Alma tiene un lugar particular en la cadena de las hipóstasis. "Es la última de las razones inteligibles y de las razones que hay en el mundo inteligible; es la primera de las del universo sensible, y es por eso que está en relación con los dos." (IV, 6, 3.) "Tiene un puesto intermedio entre los seres; tiene una porción divina; pero, colocada en la extremidad de los seres inteligibles y en los confines de la naturaleza sensible, ésta le da algo de sí misma." (IV, 8, 7.) 
Por otro lado, el alma es la potencia capaz de recorrer de un extremo a otro la cadena de realidades y de asimilarse a cada una de ellas mediante una serie de transformaciones. "El alma posee múltiples potencias, en virtud de las cuales ocupa el comienzo, el medio y el fin de las cosas." (I, 8, 14.) Desdé un determinado nivel siempre le es posible ascender a un nivel superior de la vida espiritual que constituye para ella un ideal o, como dice Plotino en su lenguaje metafórico, un demonio. "Si podernos seguir al demonio que está más allá de nosotros, nosotros mismos nos elevamos, al vivir su vida; ese demonio al que tendemos es entonces la parte mejor de nosotros mismos...; después tomamos por guía a otro demonio, y así sucesivamente, hasta llegar al que está más alto. Pues el alma es muchas cosas; es todas las cosas, las superiores y las inferiores, y se extiende en todo el dominio de la vida. Cada uno de nosotros es un mundo inteligible; ligados a las cosas inferiores por el cuerpo, tocamos las cosas superiores por la esencia inteligible de nuestro ser." (III, 4, 3.) 
Como sostiene Inge, el alma es la gran viajera del país metafísico. Para la imaginación realista de Plotino, es la expresión misma de la continuidad que existe entre las formas más humildes de la vida psíquica y las más elevadas de la vida espiritual. Más que una cosa es ímpetu y movimiento. 
La psicología plotiniana estudia los diversos niveles en que puede encontrarse el alma, desde el más alto —el éxtasis y la comunión con lo Uno, donde "el alma ya no es más un alma" (VI, 7, 35) — hasta el más bajo, donde es fuerza organizadora en el mundo sensible. Entre esos dos puntos se en.cuentra lo que nosotros llamamos propiamente psicología, es decir, el estudio de las facultades humanas del entendimiento, de la memoria, la sensación y las pasiones, facultades que aparecen a un cierto nivel de la vida del alma. 
De aquí el orden a seguir en el estudio de la psicología de Plotino; primero me ocuparé de la función propia del alma al considerarla como intermediario entre el mundo sensible y el inteligible y como organizadora de aquél; después, del viaje del alma a través de las diversas regiones de la realidad y su destino; me detendré, finalmente, en los problemas psicológicos en sentido estricto, que conciernen a las funciones de la conciencia.
Pero antes de abordar el primer punto, y como introducción necesaria, debo señalar el contraste que, en el pensamiento de Plotino, existe entre el alma concebida como fuerza organizadora de los cuerpos, y el alma concebida como sede del destino. Desde el primer punto de vista, el contacto del alma con el cuerpo es resultado de su función normal; es bueno y necesario. Al contrario, desde el segundo, el contacto del alma con el cuerpo es un resultado de su impureza y de sus vicios. 
Siguiendo una indicación muy acertada de Inge, ese contraste se debe a que en Plotino chocan dos tradiciones diferentes respecto a la naturaleza del alma: la tradición animista, representada por los estoicos, que considera al alma como fuerza organizadora, y la tradición órfico-pitagórica, que juzga como una decadencia el ingreso del alma en el mundo sensible. 
Hay que añadir, desde luego, que Plotino halló esta contradicción en Platón, y que la menciona expresamente. Después de indicar los filósofos que hablaron de las relaciones del alma y del cuerpo, añade: "Nos queda el divino Platón, quien dijo sobre el alma muchas cosas bellas... y tenemos la esperanza de sacar algo en claro. ¿Qué dice, pues, este filósofo? Parece que no dice siempre la misma cosa. Por un lado, dice que está en el cuerpo como en una prisión y en una tumba... En el Fedro, la pérdida de sus alas es la causa de su caída... Así, según todos estos pasajes, la entrada del alma en el cuerpo es algo reprensible. Pero, hablando en el Timeo del universo visible, hace el elogio del mundo y declara que es un dios bienaventurado; el alma es un don de la bondad del Demiurgo, destinada a introducir la inteligencia en el universo... . Por eso el Alma del universo fue enviada por Dios al universo, así como el alma de cada uno de nosotros, para que el universo fuera perfecto." (IV, 8,1.)

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