Pierre Hadot, Manual para la vida feliz. Epicteto / El signo y la actitud que distinguen a quienes desconocen la filosofía es que nunca esperan que el beneficio o el daño provengan de sí mismos ...


El signo y la actitud que distinguen a quienes desconocen la filosofía es que nunca esperan que el beneficio o el daño provengan de sí mismos, sino de los demás y del mundo. El signo y la actitud que distinguen al filósofo es que espera que todo beneficio y todo daño provengan de sí mismo. Los signos que distinguen a quien progresa son que no censura a nadie, no alaba a nadie, no hace reproches, no hace acusaciones y no habla de si mismo como si fuera alguien o supiera algo. Cuando se enfrenta a una contrariedad o a un impedimento, se considera a sí mismo el único responsable. Si alguien le alaba, se ríe para sí de quien lo hace. Si alguien le critica, no se defiende. Se comporta como un convaleciente, poniendo mucho cuidado en no mover ninguna de las partes que se reponen hasta que se consolide la curación. Ha expulsado fuera de sí todo deseo, y el rechazo lo pone tan sólo en las cosas que dependen de él y no son conformes a la naturaleza. En cuanto a la voluntad de acción, la aplica a todo con moderación. No le preocupa parecer bobo o ignorante. En una palabra: se mantiene en guardia frente a sí mismo como si se tratara de un enemigo dispuesto a tenderle una trampa.

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