Orígenes, Homilías sobre el Éxodo / Por eso dice Moisés, que es la Ley espiritual: Traed de vosotros mismos. Traes estas cosas de ti mismo, están dentro de ti; puedes tenerlas incluso estando desnudo ...
En primer lugar, veamos qué es lo que dice Moisés a los hijos de Israel: Traed de vosotros mismos una ofrenda para el Señor; todo el que ha concebido en su corazón, traiga las primicias al Señor I3. No quiere Moisés que ofrezcas al Señor algo exterior a ti: Traed de vosotros mismos y ofreced las primicias al Señor, según lo que cada uno ha concebido en su corazón.
Se manda que se traigan oro, plata, bronce y otros materiales; ¿Cómo puedo traer esto de mí mismo? ¿Acaso nacen dentro de mí el oro, la plata o las otras cosas que se piden? ¿Acaso cada uno no saca estas cosas de sus armarios y de sus cofres? ¿Qué quiere decir lo que dice Moisés: Traed de vosotros mismos y cada uno como conciba en su corazón? Ciertamente, el oro, la plata y los otros materiales con los que el tabernáculo está construido, fueron sacados de los cofres y de los armarios de cada uno; pero la Ley espiritual pide para el tabernáculo un oro que está dentro de nosotros, una plata que está dentro de nosotros, y reclama todos los otros materiales que podemos tener dentro de nosotros y sacar de nosotros mismos. Dice la Escritura: La Palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón; porque, si confiesas que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, te salvarás.
Si, pues, crees en tu corazón, tu corazón y tu inteligencia son de oro, tú ofreces como oro para el tabernáculo la fe de tu corazón; si confiesas con tu palabra, ofreces como plata la palabra de la confesión.
Por eso dice Moisés, que es la Ley espiritual: Traed de vosotros mismos. Traes estas cosas de ti mismo, están dentro de ti; puedes tenerlas incluso estando desnudo.
Lo que añade: Cada uno como ha concebido en su corazón, se refiere a lo siguiente: no podrás ofrecer a Dios algo de tu pensamiento, o de tu palabra, a no ser que antes hayas concebido en tu corazón la Escritura a no ser que hayas estado atento y hayas escuchado con diligencia, no puede tu oro ser probado, ni tampoco tu plata; se exige que sean probados. Escucha la Escritura que dice: Las Palabras del Señor son palabras puras, plata probada por el fuego, siete veces purificada.
Por tanto, si has concebido en tu corazón la Escritura, tu oro, es decir, tu pensamiento, será probado, y tu plata, que es tu palabra, será probada.
¿Qué diremos del bronce? Es necesario el bronce para la construcción del tabernáculo. Parece que el bronce es tomado aquí por la fortaleza y puede indicar el papel de la fortaleza y de la constancia; pero para que ninguno diga que esto es adivinar más que explicar, cuando lo que se dice no parece apoyado en la autoridad de la Escritura, creo que el bronce puede ser tomado aquí como «voz». En efecto, una cosa es la palabra y otra la voz. Se llama palabra al lenguaje sometido a la razón; en cambio, la voz es, por ejemplo, el expresarse en latín, en griego, más fuerte o más suave. Pero vosotros exigís necesariamente que probemos esto por la Escritura.
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